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La gran convergencia

La gran convergencia

  • 10 Abril, 2018
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Lo he comentado en un par de ocasiones antes en este blog, pero voy a tratar de hacer mejor “my point” desde otro punto de vista.

Internet ha empoderado a los individuos para hacer cosas inimaginables hace un par de décadas. Desde tener conversaciones con video en remoto desde cualquier lugar, hasta el envío de todo tipo de información, trabajar colaborativamente en remoto, operar nuestras finanzas desde estos dispositivos móviles, o interactuar vía redes sociales con millones de personas en cualquier parte del mundo.

Pero creo que es miope centrarnos en esta serie de ventajas y no analizar cómo esto puede afectar a nuestra relación con lo que han sido los poderes hasta el día de hoy.

Si algo nos está mostrando el facilísimo acceso a tantísima información es que se diluyen las fronteras entre lo verdadero y lo no verdadero, lo de fiar y lo que no.

Antes bastaba con poner el telediario y recibir tu dosis de noticias perfectamente filtradas por una sola fuente para reunirte con tus amigos y discutir siempre desde la misma óptica. Si el Gobierno de turno era de derechas, sabías que las noticias vendrían con un sesgo, y si eras de izquierdas, con otro. Tenías dos bandos.

En algunas CCAA el proceso empezó a darse antes con canales de televisión que empezaban a dar otra visión alternativa de la realidad. (este blog no discute qué es verdad y qué no, la política me aburre como un hongo, así que por favor abstente de comentar nada sobre el temita, intento verlo con visión de helicóptero).

Poco a poco, a medida que las fuentes de información se van multiplicando ad-eternum con infinitos puntos de vista, nos encontramos que se empieza a dar un extraordinario nivel de polarización en la población de todos los países. En USA, UK o España estamos viendo un brutal resquebrajamiento de lo que entendemos por país.

En España no hablo solo del tema Cataluña respecto al resto de España, sino también de la polarización dentro del resto de España y dentro de la propia Cataluña. Resulta por esto increíblemente chocante el caso Catalán, pues aunque algunos ansían el secesionismo, las fuerzas parecen apuntar a una polarización de la polarización. No hay más que ver la increíble amalgama de partidos que conforman el bloque secesionista.

Pero en este post no voy a hablar más de política, sino de lo que yo llamo la gran convergencia, y es la que corresponde a la llegada de todos estos fenómenos de polarización, con lo que yo llamo “mi tema favorito” que es bitcoin.

Imagínate este escenario en el que no solo discutimos unos con otros y nos polarizamos cada vez más, sino que además tenemos cada vez más y más información sobre lo increíblemente inmerecedores de sus cargos que son las personas en el poder. Cada vez somos más conscientes de lo poco que valen aquellos que tienen una enorme serie de ventajas por decidir dónde gastarse nuestro dinero, y de la impunidad con la que se mueven a sus anchas en cosas que los no Gobernantes sólo podríamos soñar.

Tal y como está configurado el sistema, no tenemos alternativas a la situación actual más que el constante cabreo y pataleo a menos que queramos ir “full-retard” y crear el caos a base de revoluciones y barbaridades.

Además, a alguien se le ha ocurrido algo llamado bitcoin, que es un dinero deflacionario con una política monetaria inflexible que limita la máxima cantidad de monedas en circulación. Esta diseñado para revalorizarse ad-eternum y conquistar y arrasar el dinero que conocemos en la actualidad y en mi opinión tiene más posibilidades de tener éxito que de no.

En un escenario así, nos encontramos con una creciente cantidad de personas que sienten cada vez menos en común con sus compatriotas, que tienen cada vez más en contra de los que les Gobiernan, y que cuentan con una herramienta de un extraordinario poder para limitar el poder de los Gobiernos.

Ten en cuenta que los dos únicos pilares que mantienen un Estado cohesionado son su identidad nacional y el monopolio sobre la violencia. Si poco a poco estos dos se van erosionando el primero por la polarización y el segundo por el decreciente poder del Estado, estamos en mi opinión ante los ingredientes de una auténtica revolución que vamos a vivir en muchos países durante los próximos años. Hablo de revolución de cómo estamos organizados socialmente y me fascina pensar que o estoy completamente loco, o nadie está hablando de esto, que tiene a mi juicio consecuencias muchísimo más serias que las que estamos acostumbrados a leer en relación a las nuevas tecnologías.

Si los Gobernantes estuviesen preocupados de cosas de auténtica relevancia, estarían dándole vueltas todo el día a este tipo de cosas.

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