logo bitcoins
×
El mito de Keynes

El mito de Keynes

  • 31 Agosto, 2017
  • Comentarios
  • Economía

Resulta llamativo el que en la Universidad Española sea preponderante la enseñanza de las teorías de Keynes y que en contraposición sea rarísimo oír hablar de la Escuela Austríaca.

Como niño rico y maleducado de la Inglaterra de principios de siglo XX y sin estudios serios en economía, Keynes fue consecuente con su educación y promulgó políticas económicas basadas en el mínimo esfuerzo. Su éxito entre políticos de diversa condición fue, no muy sorprendetemente, enorme.

Mucha gente cree que el comunismo no funciona porque desincentiva al individuo para llevar a cabo tareas emprendedoras, inventivas, y mejorar así los procesos y vida de las personas y empresas. Pero no es así, el principal motivo por el que el comunismo no funciona es porque asignar artificialmente precios a las cosas consigue que la demanda y la oferta no coincidan, ya sea por exceso o por defecto de una u otra.

Cuando esto ocurre, se asignan recursos en exceso o en defecto para bienes y servicios y con ello lo que suele ocurrir es desabastecimiento, como hemos visto recientemente en los supermercados Venezolanos.

Si el comunismo lo llevamos exclusivamente a la asignación de precios del dinero de forma arbitraria por parte de los bancos centrales, no es extraño que los precios sean engañosamente atractivos para acometer todo tipo de proyectos empresariales, especialmente aquellos que requieren de importante financiación externa, como ocurre en el caso del sector inmobiliario.

Poniendo precios al dinero consigues atraer una enorme cantidad de compradores al sector inmobiliario, que a su vez atraen a promotores para construir, hasta que resulta que se termina ofertando exageradamente más que lo que se demanda. Es en ese momento en el que se producen brutales ajustes de precios de pisos con impactos enormes en los mercados de trabajo relacionados, (inmobiliario, bancario, etc…)

Es hora de que vayamos poniendo orden en las aulas y de que se deje de enseñar a Keynes como adalid del buen economista. Sus políticas han sido nefastas en todo el mundo y han incentivado el enriquecimiento fácil y rápido con grandes endeudamientos, mientras que el dinero bueno como el del patrón oro, ha incentivado el trabajo a largo plazo, los proyectos con horizontes lejanos y productos y servicios de verdadero impacto.

Con dinero inflacionario, los ciudadanos estamos constantemente buscando inversiones que protejan el valor de nuestro dinero, protegernos ante la inflación, con inversiones de riesgo con las que perdemos nuestros ahorros.

Nos arriesgamos más de lo que lo haríamos si contásemos con un buen dinero.

Como además la incertidumbre sobre el valor de nuestro dinero aumenta con el tiempo, el horizonte de nuestros proyectos de inversión se reduce. De esta forma, tener un “mal” dinero incentiva los proyectos y resultados a corto plazo, en vez de promover proyectos y resultados a largo plazo.

Los inventos más revolucionarios de la historia (incluido bitcoin), son proyectos con horizontes de muchos años, por lo que con dinero “malo” nos estamos perdiendo el que emprendedores e inventores en todo el mundo apuesten por crear cosas verdaderamente disruptivas.

Apostemos por las enseñanzas de Mises o Hayek y empecemos a poner a Keynes en el lugar que verdaderamente le corresponde.

Newsletter

Suscríbete a nuestro boletín